El jugador de basketball más alto del mundo

En un mundo de gigantes como es el del basketball, Bob Wegner acaba de emerger como el nuevo coloso que sobresale por encima todo el resto. A sus cortos años años, este joven nacido en Strafford, New Hampshire, reclama el trono de jugador más alto del mundo que hasta ahora ostentaba el inglés Paul Sturgess (2,31). Los méritos para reclamar el cetro: sus 233 centímetros de estatura.

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‘Big Bob’ como le apodan sus compañeros y quienes lo conocen, asombra ahora en las filas de los Lake Michigan Admirals, equipo que juega en la Premier Basketball League, una de las ligas menores del país del norte, pero que convierten al joven coloso en el jugador profesional más alto del mundo. Una condición que el joven ya ha solicitado que le sea concedida de manera oficial, poniéndose en contacto con el Libro Guinness de los récords para saber si es el deportista más alto del mundo.

Mientras espera que le invistan como el jugador más alto del mundo, Wegner sigue entrenando y madurando como jugador en las filas de los Admirals, en busca de cumplir su verdadero y único sueño: jugar algún día en el equipo Boston Celtics. “Me encantaría jugar para el equipo de mi ciudad, los Boston Celtics, pero sé que tengo mucho que entrenar y mejorar antes de que nada de eso ocurra”, asegura el gigante de los Admirals.

Los genes de Wegner anunciaban a un joven por encima de la media (sus padres superan con holgura el 1’90), pero nadie esperaba las mastodónticas dimensiones que le han llevado a ser la gran atracción de su equipo. En total, 233 centímetros de estatura, 28 centímetros de mano (‘sólo’ uno más que Giannis Antetokoumpo) y un 23 de pie. Las medidas de un gigante que mira por encima del hombro a todos sus oponentes.

‘Big Bob’ está encantado con su estatura (era que no, siendo que es uno de los atributos más valorados en este deporte), aunque reconoce que tiene ciertos problemas para adaptarse a algunas situaciones. “Es fantástico poder ver más allá que el resto de las personas o alcanzar cosas que están por encima de la gente”, afirma Wegner. “Por otro lado, pasar por las puertas y encontrar una cama de mi medida es bastante difícil”.

El joven fenómeno comparte cancha con dos antiguos miembros de los Harlem Globetrotters, aunque tiene claro quién sería el compañero ideal en su equipo de baloncesto. “Shaquille es mi jugador favorito”, confiesa Bob. “La manera en la que utilizaba su altura y su potencia para, simplemente, machacar a sus rivales era simplemente increíble”.

Llegar a los logros de su idolatrado Shaquille se antoja complicado, pero su entrenador, Chris Glisson, advierte sobre el potencial de su pupilo. “Con su estatura a la gente se le olvida que sólo tiene 21 años, que es algo por lo que el mundo del baloncesto debería estar atento ya que tiene mucho por desarrollar”. La materia prima la tiene, ahora sólo queda darle forma.