¿Por qué los americanos odian el futbol?

En un esfuerzo por impulsar el negocio del deporte en los Estados Unidos, un equipo de fútbol de ese país contrata a Beckham y le paga (como algunos medios publicaron masivamente en su momento) 1 millón de dólares por semana en un contrato por 5 años, una cifra que para nada puede considerarse despreciable.

Pero, ¿Un solo jugador, por más popular que sea en los medios internacionales, puede hacer generar pasión en un país en el que que predominan deportes como el basketball, baseball, hockey, y fútbol americano? ¿Es tan poderoso Beckham como para echar abajo todo ese imperio?. En su momento ni Beckenbauer, ni Cruyff ni Pelé pudieron levantar pasión por el fútbol en ese país. Entonces cabe preguntarse, ¿por qué a los estadounidenses no les gusta el fútbol? Ellos nos responden en un artÍculo publicado en The American Thinker.

¿Por qué a los americanos no les gusta el fútbol? Parece haber dos explicaciones básicas y que darían suficientes razones para explicar este “fenómeno”. La primera, y con la cual el autor el artículo no está de acuerdo, es que el “Mercado del deporte” en ese país ya se saturó con el baseball, el fútbol americano, el basketball y (en mucho menor medida) con el hockey. Ya no hay espacio para que el soccer crezca en popularidad, ya que todo el resto de los deportes cubren toda la necesidad de consumo deportivo que la población norteamericana necesita.

soccer

La segunda explicación más común para la pobre popularidad del fútbol es que es muy aburrido (según ellos). En el futbol no sucede nada (según ellos). Un tiro a gol cada cinco minutos. En la opinión del autor, esa pobreza para anotar goles no es una parte accidental del juego, sino la esencia del mismo. El objetivo del fútbol es generar bastante actividad, esfuerzo y furia para lograr… absolutamente nada (según ellos). No hay que sorprenderse de que cuando se anote un gol (si se llega a anotar) la euforia haga erupción en los jugadores, comentaristas y espectadores, como si fueran almas que son liberadas de las profundidades del infierno. Un gol es esporádico, a veces inexistente, y a ratos queda ahogado en la garganta de los espectadores sin que se produzca el milagro. Toda una desgracia (según ellos, insistimos).

Los goles son tan raros en el fútbol, que el fútbol es un deporte de suma cero. En el futbol se pelea con una intensidad que casi nunca se ve en los deportes norteamericanos. Eso no es aburrido, pero es bastante insatisfactorio para la gente del norte.

“Mi teoría -explica el autor- es que los estadounidenses no tenemos las creencias ni el temperamento requeridos para un deporte como el fútbol soccer. Somos una sociedad de creadores, cumplidores y constructores. Nuestro país es dinámico, en constante crecimiento, que se hace cada día más grande, más rico y más fuerte. No podemos aceptar una mentalidad de “suma cero”. No trabajamos por trabajar. Y nos gusta que en nuestros deportes haya anotaciones. Anotar es una realización tangible que se puede identificar, cuantificar, tabular, comparar, analizar y sobre todo, incrementar”. Ese es la manera estadounidense. Quizás para los países latinoamericanos (y para casi todos los países del mundo, donde el deporte rey por excelencia es el fútbol) una explicación como esta pueda resultar incomprensible, incluso vulgar. Sin embargo los norteamericanos nunca han declarado su amor por el fútbol y ha entregaron sus razones. ¿De peso? Que lo juzgue el lector.

Que el fútbol pueda ser el deporte más popular del mundo habla de volúmenes, pero no significa que los estadounidenses carezcan de conocimientos o de sofisticación como alegan algunos aficionados a este deporte. Al contrario, la gente de Estados Unidos cree que eso refleja la actitud estática, obsoleta y defensiva que tiene mucha gente en el planeta.

El día en que el fútbol (o fútbol soccer como ellos suelen llamarlo) se convierta en uno de los deportes más populares de Estados Unidos será el día en que el excepcionalismo estadounidense disminuya en nuestras almas. Lo más probable es que pasen años, décadas, o incluso más para que el deporte se haga popular en Norteamérica. O puede que no, que es lo más probable.