Usain Bolt: trucos de un campeón

Era el año 2008. Los juegos olímpicos de Pekín habían iniciado y un joven Usain Bolt estaba preparado para cosas grandes. Constantes triunfos en los pasaos años le daban confianza, y algo de experiencia, pero sabía que estaba ante una de las metas más codiciadas por todos los velocistas de su clase: la de destrozar records mundiales y dejar su nombre plasmado en la historia. Si bien no era una de las cosas que anhelaba (declaraciones suyas indican que solo estaba ahí por una medalla dorada) lo cierto es que logró mucho más que eso: tres medallas de oro por 100 metros, 200 metros y 4×100 metros. Toda una hazaña, y que lo dejaría en la retina de todo el mundo. ¿Cuál es la clave de su tremendo éxito?

El hombre más rápido del mundo no lo es por casualidad. Su genética acompaña sí, pero su nivel de entrenamiento y calidad de las sesiones son clave. Como él mismo dice: “puede que mi altura me dé ventaja, pero arrancar desde parado mis 94 kg es un esfuerzo enorme, sobre todo con rivales de 75 y 80 kg al lado. Además tengo una ligera escoliosis y una pierna un poquito más corta, lo que me obliga a hacer un trabajo de core muy intenso para evitar lesiones de isquios y dolores de espalda.” A continuación algunos puntos clave que permiten entender por qué Bolt es Bolt.

  1. El deseo es la clave del éxito. “Necesitas ponerte un objetivo, ambicioso pero que esté a tu alcance, para poder progresar. Tienes que desear conseguirlo para entrenar cada día con motivación y un rumbo claro. Sin desear un objetivo con una fecha concreta no hay estímulo”.
  2. A tope de velocidad en el gimnasio. “Cerca de las competiciones hago mucho gimnasio, pero son siempre movimientos explosivos, le doy mucha más importancia a la velocidad del movimiento que a los kilos que muevo. No puedes estar arrastrando la carga… venga, una repetición más… tienes que hacer los ejercicios muy rápido para tener músculos fuertes, aunque no desplaces mucha carga”.
  3. Céntrate en tu zona media. “La importancia del core es enorme para poder transferir la potencia de los músculos manteniendo la cadera estable, en mi caso lo es más todavía por mi lesión de espalda. Necesitas unos abdominales y una espalda muy en forma para correr, no descuides su preparación, aunque no hagas velocidad, o acabarás por lesionarte”.
  4. Esfuérzate. “A menudo tengo entrenamientos de alta intensidad y largos, entrenamientos de los que duelen los músculos. Por ejemplo 10 x 300 a tope y cuando voy por el 8, con las piernas como piedras, digo ¡Dios mío, dos más, no puede ser! Es entonces cuando mi cabeza dice: ‘Vamos Usain, eres campeón olímpico, puedes dejarlo ya e irte a casa’, sin embargo sé que esas dos últimas repeticiones son las que me hicieron campeón en entrenamientos anteriores, y las que me harán conseguirlo de nuevo, y por supuesto me empleo a fondo para hacerlas.”